Acera

Hace algunos años colaboraba con Luciano Galicia, gran líder electricista injustamente olvidado, en la revista Lux del Sindicato Mexicano de Electricistas y él me pidió que escribiera  dos páginas al estilo de “Banqueta”, la cáustica columna de don Renato Leduc en Excelsior. “¡Uta!, no la chingue, compañero, don Renato es un fregón.” “No le estoy pidiendo que lo  imite, sòlo que haga algo parecido pero circunscribiéndose al ámbito obrero…” “Ta bien, compañero.” “Le sugiero este título: ‘Líneas de aquí…   …y de allá’ .” “Iiñor.” Y lo estuve haciendo a mi leal saber y entender durante algunos números. Traigo a colación esto porque se me ha ocurrido que podría exhumar ese estilacho para comentar algunas gracejadas o pendejadas de nuestro eximios políticos, empezando por el Calderas que, como su ignorante antecesor con el Peje, sólo tiene en la jeta al Carnal Marcelo. Esta columneja se llamará “Acera” en honor del susodicho poetazo, y tendrá como epígrafe  algunos versos o cierta frase del enorme Pluma Blanca. Y ahí vamos:

EL LÍDER // El líder camina con paso de pato. / No es que sufra callo / ni estrecho el zapato / es que así es su andar  / y con él desfila el primero de mayo / y en las noches entra a su dulce hogar. // Al líder le sobra dinero: cuotas / y otras prestaciones del trabajador / le brindan queridas, maricas, madrotas; / vicios de banquero, goces de hambreador. // La vida del líder es sólo un prurito / contumaz y terco de actos-de-adhesión; / de guiar su manada servil y obediente / y escuchar el grito: / “Gracias… gracias… gracias… Señor Presidente” / traseros en alto, en la procesión.                                                                                        Renato Leduc

Plantean diputados hacer del acceso a la cultura un derecho constitucional (La Jornada,  13/VII/2007 ). ¡Pa’qué queremos otro! Mejor planteen el derecho de que se cumplan los derechos ya plasmados en la Constitución: al trabajo, a una remuneración justa,  a la seguridad social,  a la educación, ¡puta! Tenemos un chingo de derechos, todos letra muerta.

El fiscal para delitos contra periodistas protagoniza agresión hacia reporteros (La Jornada,  13/VII/2007 ). ¡Qué huevos tan azules! Porque ha de ser panista el tipejo ese que, además, pide que se promueva una reforma que permita la permanencia de la fiscalìa, para que “no esté sujeta a vaivenes políticos” y tambièn quiere un presupuesto fijo. ¡Vaya que los tiene azules! Por cierto, el individuo de marras, Octavio Orellana, no agredió personalmente a los reporteros (no hubiera tenido el valor): fueron sus guaruras, esas bestias que rodean hasta al funcionario más bajo del escalafón, y que son pagados por todos nosotros. ¿A qué le sacan, méndigos?

Por cuarta vez, Hacienda cambia el “destino” de los 204 mdd: Que los fondos de Ye gon están el BdeM (La Jornada,  14/VII/2007 ). La pachocha millonaria que el chinito dijo que es del PAN (junto con armas que les habìa guardado a los tramposos azules para armarla de tos si no lograban robarse la presidencia) ha puesto nerviosos a todos  los funcionarios del gobierno calderoniano. Al primero que le puso a temblar las corvas fue al tal Lozano Alalcón,  que, tan decentito que se ve, debe ser un rufián de siete suelas como tan simplemente lo demuestra su frase, ya imperecedera: “Coopelas o cuello” y sus bravuconerìas contra las manifestaciones por la perniciosa ley del ISSTE. Por cierto, este infeliz se fue a Nueva York dizque a buscar abogados para demandar al chinito que, pese a la amenaza,  les dio el yegón a èl y los panuchos . Pero dicen los mal pensados que —para que a’i muera la bronca– fue a arreglarse en lo oscurito con los abogados del hijo de China porque si no se los  carga la chinada. Pero hablábamos de esa lanota: primero estaba en Banjército, luego en el Banco de la Reserva Federal de los Iunaites, después en el Bank of America, donde incluso, segùn el SAE, ya  generaba intereses, y ahora está en el Banco de México. ¿Pos que train? Si el chinito no habla, no se hubiera sabido que la feria ya había emigrado como miles de compatriotas. Aceptemos que la lana anduvo del tingo al tango, pero ¿para qué? Para jinetearla, para lavarla, esto porque seguramente la billetiza no es la misma, es decir, puede ser la misma cantidad, pero con billetes diferentes. ¿Veldá que hay chino encelalo?

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