Después de meses, aquí estamos de nuevo. El fraude electoral nos ha dejado un mal sabor. Pinchísimo sabor. Por allí anda el usurpador, cínico, con los tanates en la garganta, rodeado por cientos de guaruras. Pero otra vez la gente, entusiasmada, se volvió a juntar por montones en el Zócalo el 1 de julio. Creían los infelices yunques y caterva de culéis que los acompañan que se nos había olvidado su chingadera. Pues no. Aquí estamos, cabrones.
AQUÍ ESTAMOS DE NUEVO
Advertisement